
Redacción Nuevas Temporadas
20 de junio de 2025
Las palabras del ayatolá Jamenei fueron claras: “La batalla comienza”. Pero esta guerra, más que geopolítica, está cargada de dimensiones espirituales profundas. Estados Unidos evalúa sumarse directamente a los ataques contra Irán, con el presidente Trump considerando intervenir para destruir el programa nuclear del régimen. Israel, mientras tanto, avanza con fuerza en su ofensiva. El mundo contiene el aliento.
Pero ¿qué dice la Iglesia? ¿Qué dice el Espíritu Santo en este tiempo?
📖 Guerra visible, batalla invisible
La Palabra de Dios nos advierte: “No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, potestades y huestes espirituales de maldad” (Efesios 6:12). Lo que vemos en la superficie –bombardeos, amenazas, líderes en guerra– es apenas el reflejo de un combate mayor.
El blanco no es solo militar. El enemigo busca detener los propósitos de Dios sobre Israel, y frenar el despertar espiritual en Medio Oriente, donde miles de musulmanes están conociendo a Cristo.
🔥 El llamado a la Iglesia
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¡Oración estratégica!
Es tiempo de clamar por discernimiento en los líderes, protección para los inocentes y que se cumpla la voluntad de Dios. -
¡Intercesión por Irán!
No oramos solo por Israel. Oramos por el pueblo iraní que sufre y desea libertad. Oramos por un despertar espiritual y el derrumbe del régimen opresor. -
¡Entendimiento profético!
Las guerras del tiempo final están escritas en las Escrituras. No estamos en pánico: estamos posicionándonos en victoria. -
¡Alerta espiritual!
La mención de armas nucleares, la retirada de embajadas y la posibilidad de ataques quirúrgicos profundos muestran que estamos en un punto sin retorno. Pero nada sorprende al Señor. Él reina por encima de los reinos de la tierra.
“Vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él”
— Isaías 59:19
📣 ¿Y si cae el régimen?
La figura de Reza Pahlavi, hijo del último Sha de Irán, vuelve a sonar con fuerza como posible líder de una nueva etapa para el país. Aunque su perfil es político, la Iglesia debe observar este tipo de movimientos con sabiduría. Todo cambio de sistema trae una oportunidad para la expansión del Reino.
Este es tiempo de preparación, no de miedo. De clamor, no de confusión.
El reloj profético sigue corriendo, y como dijo el embajador Huckabee: “Usted no buscó este momento. ¡Este momento lo buscó a usted!”. Lo mismo vale para la Iglesia. Este momento nos busca a nosotros.
Fuente: NUEVAS TEMPORADAS